sábado, 24 de marzo de 2012


HABÍA UNA VEZ.



Un apuesto joven llama a la puerta y le pide que se calce la más hermosa de las zapatillas. En cuanto observa que ésta se ajusta

al pie perfectamente, la toma del brazo al mismo tiempo que le dice: —Queda usted arrestada, esta zapatilla fue hallada en la escena del crimen

.Javier Quiroga G

 

 

 

 

 

 

 

 

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